«mamá, qué vamos a cenar?»

Todos los días, de 20:00H a 21:00H recibo una llamada: 

«mamá, qué vamos a cenar?»

Ser madre me cambió.

Me cambió como persona, como mujer, como trabajadora, como empresaria, como amiga, como amante, como… 

¿Acaso hay algún área en la que no me haya cambiado?

Posiblemente, no. Han sido tantos los momentos de clic. Un momento clic es cuando te encuentras en una situación inesperada, y das respuesta para seguir adelante. Al ser madre, me he ido encontrado con muchas situaciones así.

Algunas de estas situaciones surgieron y nacieron de mí misma, o con mis hijos, otras, en relación e interacción con demás personas. Sea como fuere, un momento clic te hace crecer, y para crecer, hace falta cambiar.

Cuando llegué a Dénia, la gente no me conocía por mi nombre, sino por «Mamá de Hugo». Cuando nació mi hija Elena, de repente, para muchos yo pasé a llamarme  también Elena, curiosamente.

Cuando cambia hasta tu nombre, el título de tu identidad, una está preparada para más y más cambios. 

Con los años, he vivido el cambio de pasar de una familia de 2 a una familia de 4. Y lo más nutritivo es que he aprendido a no focalizar en lo que no ha funcionado, y a quedarme con aquello que suma.

Gracias al cambio, una aprende a aceptar y a superarse a sí misma y a seguir avanzando. Este es uno de los grandes regalos que me ha dado la maternidad. 

La palabra maternidad bebe de la eternidad, porque surge y nace de una fuente ilimitada, sin límites ni fondo, que no entiende ni de tiempo ni de espacio, ni de lugares ni de edades. Una, cuando es madre, contempla la realidad bajo otra dimensión.

A todas las madres,

porque entre nosotras nos entendemos más, y mejor

os deseo un feliz día a día.

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