El infinito es todo

Estamos místicos últimamente. Pues sí, ¿pero no es bonito? A veces el mundo va demasiado deprisa y conviene pararse a recordar quiénes somos y de dónde venimos. Por eso últimamente estamos ofreciendo joyas como los mandalas, el árbol de la vida o, ahora, este precioso

infinito.

Puede que estés pensando que este símbolo (∞) es solo un concepto matemático, y es verdad. John Wallis lo creó en 1655 y se utiliza en matemáticas, en física, en astronomía o hasta en filosofía para referirse a cosas que no tienen límite, como por ejemplo, los números. (¿Cuál es número más grande que se te ocurre? ¿Le puedes poner detrás una cifra más? Entonces no es el último…).
¿Y por qué no tiene límite? Mira bien este símbolo. ¿Dónde empieza? ¿Dónde acaba? No busques: no hay principio ni final. Si quieres dibujarlo en un papel, comenzarás por un punto al azar, pero no por su principio, porque no lo hay.
Vale, y entonces, ¿qué significa?

Simbología del infinito

Por un lado tenemos, entonces, la idea de ilimitado. Pero por otro, tampoco hay que pasar por alto que este símbolo tiene una estética dual: un lado y otro.
Por ese motivo puede significar muchas cosas:
  • El balance de fuerzas: mantener el equilibrio.
  • La unión en un punto de conceptos opuestos: la vida y la muerte, el día y la noche,  el ying y el yang, lo masculino y lo femenino… Somos codependientes unos de otros y debemos mantener el equilibrio.
  • La idea de continuidad: todo lo que viene es consecuencia de lo anterior. Por tanto, sé consciente de tus actos, recuerda que estás haciendo camino al andar.
  • Y por supuesto, el amor infinito, eterno, que nunca acaba.

Por todo ello nos parece una joya idea para lucir en cualquier versión:

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