«El amor en primera persona»

Tengo la sensación de que, a menudo, cuando hablamos de amor, solemos hacerlo en tercera persona, haciendo referencia a alguien importante en nuestras vidas; o en segunda persona, hablando directamente con esa persona especial. A mí me apetece hablar del amor en primera persona, del amor propio o lo que es lo mismo, del auto-amor.

Después de haber salido de una larga relación de pareja, que duró casi diez años, decidí dedicarme a mí misma un tiempo de mimos. Necesitaba sentir que, en lugar de mirar el amor hacia fuera, empezaba a ver el amor hacia dentro. 

Creo que volver la mirada hacia uno mismo es esencial. Pasamos 24h del día con nosotros mismo, sin dedicarnos, la mayoría de las veces, ni un poquito de tiempo para conocernos, para saber quiénes somos. Y aún sin conocernos a nosotros en demasía, nos abalanzamos a conocer a otras personas, a iniciar y emprender, incluso, vidas compartidas.

Amarnos en primera persona nos ayuda a escucharnos y a abrazar lo que más y lo que menos nos gusta de nosotros. Me parece que es clave saber conocer nuestras luces y también nuestras sombras, para así entregarnos a un proyecto de amor compartido de forma constructiva, responsable y consciente. 

Desde que cuido mi auto-amor, me siento mejor conmigo misma, me hablo bien, soy comprensiva y cariñosa con mi persona, atiendo mis emociones y las acojo, con amor. Cuanto más me quiero a mí misma, más merecedora de amor me siento. Entonces, más me apetece entregar y compartir lo que habita en mí.

En definitiva, podría decir que en el amor, como en la gramática, la conjugación comienza con la primera persona del singular. Cuando nos queremos a nosotros mismo, damos a los demás un amor de sano, equilibrado y de calidad. El auto-amor es el paso previo para el amor compartido. Cuando yo vibro en amor, estoy lista para construir un nosotros

Ya sea acompañada de otra persona, o de mí misma, siempre estoy dando y recibiendo amor. 

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