«Coincidir»

Nuestros caminos se cruzaron cuando cada uno de nosotros andaba buscando paz. Marie y yo vivíamos en Francia. Coincidimos en un retiro, donde comenzamos a conocernos y, casi sin darnos cuenta, fuimos diseñando y co-creando un futuro unido, que es ahora nuestro presente compartido.

Ambos habíamos dejado atrás una historia de amor caducado, y estábamos divorciados de nuestros anteriores matrimonios.
En nuestras primeras conversaciones, hablamos de nuestros hijos, y de la visión que cada uno tenía acerca de la vida. Una de las cualidad de Marie que me atrajo y me cautivó desde el principio fue la facilidad con la que hacía reír a los que la rodeaban. Ella era capaz de mantenerse seria, mientras los demás disfrutaban de la carcajada que ella misma había desatado.

Durante los encuentros en grupo del retiro, mientras la gente se esmeraba en hablar, ella se centraba en hacer reír a los demás.

Ella y yo seguimos hablando a solas, cada vez más a menudo. Con confianza yo le contaba acerca de mis planes y mi intención de mudarme a África por trabajo.

Un día, me invitó a pasar el día en su casa, a visitar el pueblo pequeño en el que vivía, y a conocer a sus tres hijos. Recuerdo aquel día con detalle, acudí a su casa, ella llegó unos quince minutos más tarde, cargada con la compra de la semana. Entonces le ayudé a descargarlo todo del coche y a meterlo dentro de la casa. Juntos preparamos la llegada de los niños a casa, después de la escuela.

Seguimos viéndonos, con regularidad. Y nos fuimos acercando más y más, cada vez. Unas semanas más tarde me mudé cerca de donde ella vivía. De forma muy natural nos fuimos uniendo hasta que ella me propuso vivir en su casa. Así fue como empecé a vivir con ella, y con sus tres hijos.

Después, decidimos seguir nuestro proceso creativo de co-crear un futuro unido. Nos apetecía empezar de nuevo, juntos, unidos. Por eso, viajamos unas semanas a África, los dos solos, para tantear la posibilidad de mudarnos ahí los cinco: los hijos de Marie, ella y yo. Finalmente, acabamos eligiendo España como destino.

Nos conocimos en Francia, yo tenía plan de mudarme a África y la vida nos quiso juntos, viviendo en España.

Hoy, disfrutamos siendo una gran familia, aunque no sea biológicamente nuestra; del mismo modo que disfrutamos de nuestro paso por la vida, sin que esta realmente nos pertenezca.

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